Tailandia 27 abril 2005

Dejando atras el largo y empinado camino que viene desde la playa tengo una
vela encendida esperandome en casa. Al subir a mi bungalow siento como cruje
bajo mis pies descalzos el tarimaje de bambu. Me quito la ropa empapada en
sudor y la pongo a secar en la cuerda que tengo atada fuera. Con el pareo
enrollado sobre mi cuerpo me dirijo sigilosa hasta el grifo del camino para
darme un remojon. Agachada, medio en cuclillas dejo correr el agua sobre la
nuca, sin quitarme el pareo vigilo a ambos lados no vaya a pasar algun
vecino. Regreso al bungalow y me tiro sobre la hamaca del porche, con la
vista perdida en las infinitas sombras que visten de negro la jungla,
escucho atentamente: Los cercanos y los lejanos «cri-cri» de los grillos; el
suave rumor de la pequena brisa que hace abanicar las hojas de los arboles;
«Tucke-Tucke»…un gueko, lagarto pequeno: los sapos al aparearse emiten un
sonido grave y continuo como la nota mas baja de un organo enchufado a un
sintetizador; el zumbido persistente y agudo de un mosquito junto a mi
oreja. Manana me pondre Tiger Balm sobre las nuevas picaduras bien senaladas
sobre el dorso de mis munecas, junto al tobillo o cualquier otro lugar donde
el flujo de mi sangre sea abundante.
Desde la isla de los piratas no echo en falta la vieja Espana: El claxon y
los motores de los coches que circulan sobre la Gran Via madrilena; las
voces de los borrachos que regresan a casa con una fulana; la TV que se
escapa por algun balcon abierto; las dichosas maquinas que limpian 700 veces
las calles; los camiones que ahora reciclan vuestra basura, que digo yo si
entre tanta modernidad no hay sitio para el silencio. Aqui lo que sobra o no
sirve se quema.
Apenas sale el solo la mama Hyat amontona la basura sobre el camino y prende
una hoguera. LLeva la cara embadurnada con polvos de talco para absorver el
sudor que en pocos minutos comenzara a emanar de su frente, es lo que los
farang llamamos «THAI STYLE». Con la palama de la mano derecha se hace
viento sobre la cara, con la izquierda espanta las avispas y las moscas que
le vienen a beber en los poros. Arroja un cubo de agua sobre las ascuas
donde mas tarde vendra el gato meu a revolcarse y sube contenta tarareando
hasta el lavadero. Son las 10.30 de la manana en Ton Sai, en Espana os cae
la madrugada. Al menos tres juegos de sabanas por lavar, una mosquitera y la
ropa de Lop que huele a marihuana. Lava a mano golpeando las prendas sobre
una piedra, mientras en la cocina la mama Rani reniega sin cesar fregoteando
los cacharros del desayuno en un bidon de plastico. Lop se despierta y sale
de su bungalow con la cara hinchada como una naranja y los ojos mas
rasgados de lo que ya son habituales en el. Lo primero que hace es tomar una
ducha para bajar a la playa cuando lleguen sus padres del mercado de Ao
Nang. A la moto con carrito cargada de verduras, carne de pollo o vaca (los
musulmanes no comen cerdo), de botellitas de Vitamilk, pescado, frutas como
el Rambutan o el Mango Stick y dos sacos de hielos le sofoca llegar hasta el
garaje. Estan los alimentos aun sin colocar, esparcidos en bolsas de
plastico cuando oimos gritar a la mama Hyat: «Ling, Ling!!!!!». Los monos,
al menos una docena corretean entre los bungalows vaciando las papeleras en
busca de algo comestible. Con el tirachinas entre sus manos el papa sube los
escalones de dos en dos, sus movimientos son agiles como los de un
adolescente. Toma una piedra, tensa la goma elastica y con certera punteria
espanta a los simios mas retardados en la huida.
Esta noche he pasado una agradable velada en compania de algunos Thais,
entre ellos ahora es mi amigo AH, un thai enjuto, alto, de larga melena
aunque tiene los lados del craneo afeitado y tatuajes por todo el cuerpo.
Estabamos una hora antes en el Chill Out de la playa observando divertidos
un espectaculo de Faith Boxing, que consistia en mantenerse sentado a
horcajadas sobre un andamiaje de troncos construidos dentro del mar.
Recibiendo y golpeando con guantes en los punos al contrincante para hacerle
caer dentro del agua. Ahora es tarde, con el balanceo de mi cuerpo sobre la
hamaca siento como llega el sueno…, que los ojos se me cierra…, apenas
veo las estrellas…, manana 24 horas mas…Me duermotai17jpg.bmp

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